lunes, 18 de marzo de 2013

Hoy fue de esos días que te ponés a pensar en el resto de tu corta vida.
Me di cuenta que ya no tengo 12 años, tengo los días contados. El reloj de mi destino empezó a correr.
Todas las cosas que yo haga en este momento, tienen que ser planeadas, planificadas, hechas o no, y llevarán una consecuencia plasmada en un futuro.
Esto me llevo a pensar a mi final, siempre dije que no quería vivir mucho, no es de egoísta, pero quiero vivir lo justo y necesario, lo que tenga que ser.
No me gustaría ser una carga para nadie cuando ya no escuche o no pueda caminar.
Quiero dar sin recibir, sin que me lloren, sin que tengan que ir a una nicho a mantenerme.
Quiero que donen todo, que me quemen y me tiren. No me interesa que queden mis restos en un cajón.
Quiero que quede mi esencia, mis enseñanzas, mis acciones; de esto se integra la vida.
¿De qué sirve vivir 80 años si no hiciste nada por nadie?
No permitiría que alguien me llore.

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