lunes, 3 de diciembre de 2012

Siempre en la misma posición, mirando la nuca de esa persona... mientras que los minutos pasaban, una aguja tras la otra corriéndose como lo hacían la libre y la tortuga, los minutos y las horas respectivamente.
Una gota de sudor recorría mi frente, el ruido del ventilador me desesperaba, y esa voz insoportable del profesor torturándome el cerebro con fórmulas, combinaciones o tal vez estaban recitando un libro, en verdad no recuerdo.
Mi mente estaba en otra parte, muy lejos de ahí, todos en su mundo, todos en la suya.

Cuando de repente, sentí sus pequeños pasos, no se como pero los escuche. Un preceptor diciendo mi nombre, seguido de, "te están buscando", salí enseguida, yo no esperaba a  nadie, va eso pensé en ese momento.
y ahí te vi!, esos ojitos, esa piel, esos pasos, corriendo hacia mi, sus brazos expandidos, en gesto de abrazo.. cada vez la distancia entre nosotros era menor, cual película romántica de reencuentro corriendo por la vereda, estábamos a solo dos pasos.... y ahí estaba recibiendo mi diploma, arriba de un escenario, abrazando a mis profesores. Y fue entonces cuando comprendí que ese sueño que tenía jamás se iba a cumplir, ya había terminado todo y la esperanza se había esfumado, como esos dos ojitos brillosos.

¿Cómo seguir soñando después de tanta desilusión?, ¿Cómo entregar tu corazón si se lo diste a alguien, y se encargaron de desaparecerlo? ¿Cómo amar después de que te saquen lo que más querías?

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