"30 de Agosto del 2011", Así comencé a escribir una de las últimas hojas de mi diario. En esta página no tenía mucho por contar más que fui al colegio, comí en lo de mi abuela, cosas rutinarias como todos los días, pero hubo algo que lo alteró, que yo no me había dado cuenta.
Cuando me estaba por tomar el colectivo, una gitana me pidió monedas y le respondí que no tenía, entonces ella hizo un gesto con la mano y se retiró.
Luego de visitar a mi abuela, me fui para mi casa, y como usualmente hago me acosté a dormir la siesta.
Al despertarme, me sentía rara. Ya ni era martes, sino domingo, yo estaba delante del altar, enfrente del cura que me hacia la cruz en la frente, pero para mi sorpresa la realizaba al revés de como se hace usualmente.
Yo no me acordaba que esto lo había vivido en un pasado, pero era como que ya sabia lo que iba a pasar.
Todo se oscureció de repente, y solo unos reflectores se encendieron, y ahí estaba, a lo lejos, Avril Lavigne, pero solo se veía ella y un reloj que marchaba hacia atrás.
Más tarde estaba en la puerta para entrar al recital, no entendía lo que estaba pasando, si yo ya la había visto, y empecé a preocuparme. Todo se oscureció nuevamente.
Al volver la luz, sonó mi alarma, 6:27 am, estaba en otro lugar, otra casa. Había vuelto a mi antiguo hogar.
Recuerdo las palabras que mi mamá me había dicho al despertarme: "Suerte en tu primer día", no entendí en ese momento sus palabras, pero tenía razón, estaba en el primer día del primer año del secundario a punto de conocer a las mejores personas, que sabía quienes eran pero no me acordaba de nada, solo sentía lo mucho que los quería.
Al finalizar el día, me fui a dormir y al despertar tenía mucho frío. Estaba en San Martín de los Andes de viaje de egresados. Pude revivir y hacer las cosas que no había podido.
Eran las 19:05 del 11 de Octubre del 2006, y yo tenía en mis manos al bebé mas hermoso del mundo, con esos ojitos tan chiquitos, y así de la nada, se me desvaneció, y en su lugar un suero en brazo. Me desmayé.
Reviví una sensación de paz. Estar en medio de la cancha con otras 10 amigas viviendo la misma pasión, la misma camiseta, el mismo objetivo, amor, había vuelto a jugar al hockey, y estaba más feliz que nunca. Pero otra vez me sentía extraña, ya había pasado por esto.
Comencé a ver borroso, el escenario cambió, solo podía ver claramente un reloj dorado con números grandes y negros, y sus agujas marchando al revés. Ahí comprendí lo que siempre decía mi abuela: "Nunca es tarde para volver el tiempo atrás" y por eso mismo ya no extrañaba pasar de un escenario a otro reviviendo cosas pasadas.
Otra vez delante del altar fue cuando reaccioné, pero esta vez vestida de blanco - Todos parecían muy altos así que mi casamiento no era - mi comunión estábamos festejando.
Ahí empecé a recordar, sabía que antes de eso, la separación de mis viejos venía, intente lo más que pude para saltearme esa parte, pero obviamente no pude. Y ahí estaba en medio de valijas, tristezas, yo no entendía, era muy chica, pero sabia que las cosas no iban a estar bien, y no lo estuvieron.
Entre tristezas y llantos, pase de una a la otra. Solo tengo el recuerdo de estar al lado del cajón, con lágrimas en mis ojos, ver a mi madrina ahí, recostada, tan silenciosa como nunca había estado- tengo que admitir que no me gusto volver a recordar ese momento.
Para mi sorpresa al otro día, ella apareció moldeando su vela, como lo había hecho la noche anterior a su muerte en mi casa. Ese fue el momento en que me di cuenta que algo tenía que hacer para evitar esa desagradable situación. Pero no lo logré.
Ya sabiendo lo que iba a pasar al otro día, me acosté y me levante en un quirófano, pensé que me moría hasta que llego Ella, sostendiendome la mano, junto a mis padres. Fui feliz.
El primer día de preescolar llegó, las seños saludaban y si Ella estaba ahí, esperando a su alumnita-ahijada con sus besos y sus abrazos de siempre.
Cuando estaba a punto de salir de la panza de mi mama, abrí los ojos, un viento me invadió la cara, no me dejaba respirar, era que se había abierto la ventana de mi pieza, todo había sido un sueño, creí.
Vi mi diario nuevamente en el cual decía: "30 de Agosto del 2011, hoy viviste toda tu vida devuelta, los mejores y peores momentos, viste los errores que comestiste, y las cosas buenas que pasaron. Nunca es tarde ni muy temprano para decir o hacer las cosas que sentís, no siempre una gitana te hace estos favores, no juzgues no todos somos iguales, con cariños para y por siempre, Tu madrina. P\d: me tuve que volver caminando, me dejaste sin monedas."
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